Los ocho estados desafortunados de la mente de las familias desconectadas

-Autor Dzatrul Ngawang Tenzin Norbu

Aferrados por los fuertes lazos de esta vida —como los hijos, las riquezas y demás preocupaciones mundanas—, no encontramos tiempo para la práctica del dharma. La mente permanece distraída y consumida por el esfuerzo constante de alcanzar esos fines. Este es el primer estado.

Debido a un continuo mental negativo, no poseemos ni siquiera un grano de sésamo de buena disposición. Y si nuestra conducta no mejora en lo más mínimo, aunque hayamos encontrado a un auténtico amigo espiritual, será difícil seguir el camino. Este es el segundo estado.

Si no surge temor —en general, ante las faltas de la existencia cíclica, y en particular ante los sufrimientos de los tres reinos inferiores y de esta vida—, entonces no nacerá desde lo profundo la mente de renuncia, que es la causa fundamental para practicar el dharma. Este es el tercer estado.

Si no tenemos ni la más mínima fe en el dharma genuino y en el maestro espiritual, la puerta de entrada a las enseñanzas permanecerá cerrada, y no podremos ingresar en el camino hacia la liberación. Este es el cuarto estado.

Cuando encontramos disfrute en acciones no virtuosas o negativas, las tres puertas —cuerpo, palabra y mente— no llegan a pacificarse por completo. Como resultado, carecemos de cualidades genuinas y terminamos alejándonos del dharma. Este es el quinto estado.

Si no prestamos especial atención al dharma, a sus cualidades, virtudes y demás aspectos, es como poner pasto frente a un perro: al no haber entusiasmo por el dharma, sus cualidades no surgirán en nuestro continuo mental. Este es el sexto estado.

Habiendo ingresado en el vehículo común, si rompemos los votos o abandonamos la mente del despertar, no quedará otro destino que los reinos inferiores; por ello, no habrá liberación de los estados desafortunados. Este es el séptimo estado.

Habiendo ingresado en el vehículo extraordinario del mantra, si transgredimos los compromisos tántricos con el maestro espiritual o con los hermanos y hermanas vajra, ello traerá la ruina tanto para nosotros mismos como para los demás involucrados, y cortará la posibilidad de alcanzar los siddhis. Este es el octavo estado.

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