-Comentario por Dzatrul Ngawang Tenzin Norbu
Aquellos que pertenecen a la familia dominada por las cinco emociones aflictivas muy burdas, como el apego y el enojo hacia amigos y enemigos, aunque por un momento sientan el deseo de practicar genuinamente el dharma, debido al poder de los cinco venenos en su continuo mental, en general no practicarán el dharma. Este es el primero de los ocho estados desafortunados que son una condición temporaria.
Si alguien pertenece a la clase de los extremadamente estúpidos, aunque ingrese por la puerta del dharma, no posee la capacidad de comprender siquiera una porción de su significado, ni tiene la fortuna de practicar el dharma con las tres puertas. Este es el segundo de los ocho estados desafortunados que son una condición temporaria.
Si uno adopta como maestro a un mara que enseña un punto de vista pervertido, debido a que se equivoca el camino, entrará en contradicción con el dharma genuino. Este es el tercero.
Si uno desea entrenarse en el dharma, pero es presa de la pereza, sin la más mínima perseverancia, y se deja arrastrar por el hábito de postergar, no logrará practicar auténticamente. Este es el cuarto obstáculo.
Aunque uno persevere, cuando se manifiesta el vasto océano del karma negativo —acciones negativas y velos—, las cualidades no logran surgir en el continuo mental. Y, al no reconocer que las acciones negativas son como un arma vuelta contra uno mismo, surge el desaliento hacia el dharma. Este es el quinto obstáculo.
Aquellos que han sido esclavizados por otros y carecen de libertad, aunque deseen practicar el dharma, no pueden hacerlo porque están sometidos al control de otros. Este es el sexto obstáculo.
Aquellos que se acercan al dharma solo en busca de protección —como alimento, vestimenta o por temor a otros en esta vida—, pero carecen de convicción, terminan realizando actividades no dhármicas debido a las tendencias habituales del pasado arraigadas en su corazón. Este es el séptimo obstáculo.
Quien finge ser practicante del dharma y, debido a que se empeña únicamente en lograr beneficios para esta vida, termina tergiversando la práctica, persiguiendo riqueza, honor y fama, se desvía del sendero hacia la liberación. Este es el octavo obstáculo.

