La revolución espiritual en Tibet
A través de los siglos, distintas corrientes filosóficas llevaron a la formalización de las cuatro escuelas del budismo tibetano: Nyingma, Kagyu, Sakya y Gelug. Si bien a menudo se las presenta como exentas de conflictos entre sí, la historia tibetana revela que esto no fue así.
Podría pensarse que dichos conflictos fueron de naturaleza doctrinal: eruditos señalando faltas filosóficas en los puntos de vista de maestros de otras tradiciones generaron fricciones entre las escuelas, que en algunos casos derivaron en enfrentamientos mayores. Sin embargo, los conflictos no fueron exclusivamente doctrinales, sino que poseen un importante aspecto político.
En 1642, el caudillo mongol Gushri Khan intervino militarmente, derrotó a sus rivales y entronizó al Quinto Dalai Lama como jefe de Estado del Tíbet, instaurando el gobierno del Ganden Phodrang, que gobernaría hasta la Revolución Cultural del siglo XX.
Aunque el “Gran Quinto” era, como se ha dicho, “por naturaleza un príncipe tolerante con una inclinación ecléctica”, su administración implementó medidas que suprimieron escuelas rivales, como la Jonang, y marginaron a otras, como la Sakya y la Kagyu. Se prohibieron libros, se cerraron imprentas y se destruyeron los bloques de madera que contenían los textos de maestros como Dolpopa, Taranatha o Gorampa. El resultado fue devastador: siglos de sabiduría quedaron silenciados, y las escuelas más antiguas se vieron reducidas o absorbidas por la hegemonía Gelugpa.
Este episodio está dedicado a los héroes del movimiento “no sectario”, conocido en tibetano como rimé: en particular, Jamyang Khyentse Wangpo, Jamgön Kongtrul Lodrö Thayé y Ju Mipham.
